Maestro terapeutico

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domingo, 10 de enero de 2016

Maestra terapéutica aconseja: la importancia de crear rapport con un estudiante típicamente disruptivo

En ocasiones, nuestra relación e interacciones con un estudiante se deteriora al grado de sentir que no importa cuanto nos esforzamos, únicamente podemos caminar en una sola dirección, “hacia el sur,” o hacia el lugar donde el resentimiento del estudiante y la frustración del maestro se encuentran y chocan. Con múltiples interacciones maestro-estudiante en abierta hostilidad y oposición, “él” (estudiante) termina colocándose en una esquina mientras “yo,” el maestro, me posiciono en la esquina contraria. Yo defiendo mi esquina celosamente y fieramente; el estudiante, por su lado, protege su esquina con pasión. Somos dos seres igualmente apasionados defendiendo nuestras respectivas posiciones, y tal parece que estamos hablando dos idiomas diferentes. Mi “sí” es el “no” del estudiante; mi “¡tienes que hacerlo!” es su “¡no lo voy a hacer!” Darle ordenes y criticarlo negativamente es mi manera de persuadir, sin éxito alguno, al niño. Y mientras más yo exijo y demando, menos el estudiante hace lo que yo quiero que haga. Y mientras menos el estudiante hace lo que yo quiero, más rígidamente yo disciplino y más inflexibles nuestras interacciones se vuelven. En otras palabras, a pesar de que maestro y estudiante estamos compartiendo un mismo espacio físico, mentalmente y emocionalmente “nosotros” (maestro con estudiante) nos encontramos en dos lugares completamente diferentes. Bajo esas circunstancias yo siento que la comunicación entre ambos nunca será posible. Si solo pudiese encontrar el puente que me permita salir de este camino…

Rapport: el puente que conecta dos mundos opuestos
Poco yo sabía que, aunque posicionados en esquinas diferentes, nosotros (maestro y estudiante) tenemos un mismo objetivo: proteger la integridad de nuestro mundo personal. En el campo de la comunicación interpersonal esto se conoce como “saving face” o “salvar la cara.” Una vez realizo que ambos compartimos una misma meta, lo que originalmente yo percibí como dos puntos de vista y posiciones en colisión ahora se sienten mucho más cercano a mis propios intereses y deseos. Lo que yo quiero y lo que yo necesito es lo mismo que el estudiante quiere y necesita: ambos estamos tratando de “salvar nuestras caras,” preservando nuestra dignidad. Nuestro objetivo común le añade un nuevo significado a nuestras viejas interacciones; “él contra mí” ahora redefine como “nosotros” y, de repente, comunicarse y conectar con el niño resulta más fácil. En palabras simples, comunicación, en lugar de antagonismo, empieza con una  nueva  manera de definir y de percibir la situación; aun más importante, comunicación efectiva siempre empieza con “nosotros.”

Pero… ¿Cómo puedo reemplazar “él en contra mía” por “nosotros”? El secreto para colocarnos en una misma esquina, la esquina del “nosotros” radica en una palabra pequeñita con un impacto gigantesco: rapport. ¿Qué es rapport exactamente? El diccionario define rapport como una relación basada en confianza y en afinidad emocional (The American Heritage College Dictionary). No existe un término preciso en español, pero al traducirlo encontramos: “buena relación,” “buen entendimiento,” “compenetración” y “llevarse bien.” En el campo de la comunicación interpersonal, la metáfora de dos individuos bailando compenetrados es usada con frecuencia. Al bailar, buen rapport entre ambos les permite armonizar y coordinar sus movimientos. A los que observan, la pareja de baile con buen rapport está sincronizada (1) y el baile fluye. Parece como si fuesen uno solo, pero en realidad son dos individuos diferentes –juntos pero separados-  compartiendo una misma experiencia. Knapp (2), nos advierte que rapport no es algo en lo que trabajamos una vez y luego nos olvidamos y seguimos con otra cosa; rapport es un asunto de todos los días, a todas las horas de nuestro día escolar. A mí me gusta decir que rapport es algo en lo cual los maestros tenemos que trabajar “un día a la vez y cada día un poquito más que el día anterior.” La confianza del estudiante hacia el maestro, piedra angular del rapport,  es algo que los maestros podemos crear con actos sencillos que ejecutamos diariamente; en otras palabras, los maestros establecemos y mantenemos rapport con los estudiantes a través de acciones simples pero consistentes, por ejemplo, estableciendo contacto visual con ellos varias veces al día, dando los buenos días por las mañanas y sonriendo a menudo, tratando a cada estudiante como un individuo único y con una posición especial en nuestro salón de clases.

Hablemos un poco de Ricardo (nombre ficticio), uno de esos estudiantes que nunca olvidamos.  Debido a constantes problemas de conducta y su palpable resistencia a confiar en los adultos, tuve que hacer un esfuerzo mayor para lograr establecer rapport con este niño.  Empecé, expresando curiosidad por las cosas que a él le gustaban y no le gustaban; así fue como descubrí el sueño de Ricardo de, algún día, convertirse en astronauta. Al interesarme en aquello que al niño le interesaba le estaba enviando el importante mensaje a Ricardo de que “lo que es importante para ti es importante para mí,” lo cual me permitió comunicarle al niño que yo reconocía y aceptaba su presencia en el salón de clases, apreciándolo como alguien único y valioso. Ricardo representaba un reto tal para mí, que yo recuerdo como diariamente, varias veces al día, me repetía las siguientes frases: “Yo acepto y aprecio a Ricardo por la persona que él es, no por la persona que yo quiero que él seay “Yo dirijo y motivo al Ricardo de hoy, conduciéndolo, gentilmente pero con firmeza, por el camino de la persona que él será mañana.”  

En aprender más acerca de los detalles específicos a Ricardo, aprendí que el niño era un apasionado de la salsa clásica y terminó en cuarto lugar en un concurso de baile para aficionados varios meses atrás. Noté que el niño se sentía decepcionado y un poco avergonzado por el resultado y me comprometí a nunca mencionarlo a otras personas; ahora, la revelación de Ricardo se convirtió en “nuestro pequeño secreto.” Para reciprocar la confianza depositada en mí, yo le revelé al niño mi propio secreto: lo decepcionada que me sentí cuando, años atrás, durante mi quinto año de primaria, terminé tercera en un concurso de ortografía. A partir de ese momento ocurrió algo de incalculable valor; ya no se trataba de un baile de salsa ni de un concurso de ortografía, ahora estamos comunicándonos a un nivel más profundo, el nivel donde Ricardo y yo nos percibimos mutuamente como dos individuos con más cosas en común que diferentes. Por primera vez, Ricardo y yo, o “nosotros,” estamos en rapport. Con el simple, pero importantísimo acto de descubrir nuestras similitudes, esto es, las cosas que tenemos en común, empecé a percibir el  “nosotros” escondido en “Ricardo y yo.” “Nosotros” siempre ha existido en toda interacción humana, simplemente tenemos que hacerlo real y efectivo.

Notas:
  1. La técnica neurolingüística conocida como sincronización se usa para establecer rapport (afinidad) rápidamente con un individuo hostil. En una próxima entrada del blog la detallaré.
  2. Knapp, H. (2007). Therapeutic communication: Developing professional skills. Thousand Oaks, CA: Sage.


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